Retrato Ormeta- Una ministra NO abogada en la SCJN

Retrato Ormeta- Una ministra NO abogada en la SCJN

El pasado dos de enero del año entrante, los integrantes del máximo Tribunal constitucional del país tuvieron que elegir a su próximo titular, en votación secreta, los integrantes del Pleno se inclinaron por ungir a la ministra Norma Piña como la primera presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal. Es de resaltar que, en los meses previos a la elección, el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena y la ministra Yasmín Esquivel lucían como los mejores posicionados para ocupar la oficina que dejaba vacante el ministro Zaldívar. Sin embargo, durante el periodo vacacional de diciembre, la noticia de que la ministra Esquivel había plagiado su tesis de licenciatura vino no sólo a mover las fichas de votos entre los ministros que votarían, sino que también prendió serias alarmas acerca del descrédito a la legitimidad de la ministra a causa de dicho hecho.

En efecto, la noticia cayó como un balde de agua fría para las aspiraciones presidenciales de la ministra Esquivel, pues sepultó dicha aspiración y puso a tambalear su lugar en el máximo tribunal constitucional del país. Hay que decir que esta trama fue detonada al máximo también por las declaraciones posteriores a la publicación de la noticia por parte de la ministra, pues al saberse en los medios de comunicación sobre el plagio de su tesis de licenciatura, la ministra emitió un comunicado en donde señalaba que la información sobre el plagio de su tesis era falsa e inmediato desplegó una serie de escritos por parte de abogados involucrados en su titulación que sostenían la veracidad y originalidad del trabajo de investigación que presentó Yasmín Esquivel en 1987 para convertirse en licenciada en Derecho. Estos últimos desplegados eran de su asesora de tesis, de sus sinodales y de otros académicos que apoyaban la postura de Esquivel.

Los días pasaron y la presión social crecía porque distintos analistas emitieron una comparación entre la tesis hecha por el alumno Ulises en 1986 frente a la tesis presentada por la ministra Esquivel en 1987, esta última tesis era una copia idéntica a la tesis del ahora abogado Ulises defendida un año antes, salvo modificaciones en los agradecimientos desde el título de la tesis pasando por la estructura para abordar el tema hasta las faltas ortográficas eran réplicas a la tesis hecha en 1986. Ante tales circunstancias, la ministra Esquivel volvió a negar el plagio por su parte y mencionó que ya había presentado una denuncia ante las Fiscalía capitalina, así como había presentado pruebas notariales en donde se sostenía que Ulises declaraba que fue quien plagió la tesis a Esquivel, peor aún, argumentaba que los acervos de la UNAM eran susceptibles de sufrir alteraciones que permitieron a Ulises que plagaría la tesis original que sería presentada por la entonces alumna Yasmín en 1987.

La soga se la había puesto en el cuello porque el alumno Ulises, que hasta ese momento se encontraba desaparecido, salió a declarar que jamás acudió ante notario público a reconocer que él fue quien plagió el tema de tesis y sostuvo que quién primero se tituló era la persona con la idea original, por lo que, la segunda tesis a cargo de Esquivel era la que contenía ideas plagiadas de Ulises. Con dicha declaración, sepultaron la credibilidad de la ministra al retratarla como una persona mentirosa y tramposa que no le importaba salir a manchar la reputación de otro colega abogado con tal de mantener una historia de fantasía, pues las declaraciones de Ulises echaron por la borda las supuestas pruebas que sostenían que el trabajo original era el de Esquivel.

Pasada la elección para elegir a la presidenta de la Corte, la UNAM emitió un comunicado oficial en donde señaló que la tesis de Esquivel presentada en 1987 era 90 % coincidente con la tesis presentada por Ulises en 1986. De ahí que, la UNAM reconoció el plagio que realizó la ministra Esquivel y afirmó que no podía retirarle su título porque su normativa no le facultaba a ello. Por tanto, la actual ministra no cumplió con los lineamientos éticos y normativos para obtener su título de licenciada en derecho al plagiar la tesis de un colega, y con ello, ocupa un lugar en el máximo tribunal constitucional sin tener un título obtenido válidamente, a pesar de que uno de los requisitos constitucionales para estar ahí señala que para ser ministra se debe ser licenciado en derecho y contar con una buena reputación… ¿la ministra Esquivel cumple los requisitos?

Ormeta: La presidenta ministra Norma Piña va a sacudirse a todo lo que huela a la gestión personalizada del ministro Zaldívar… Las cabezas han comenzado a rodar.

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